PREBODA
Una preboda es mucho más que una sesión de fotos antes de la boda. Es un rato para vosotros, para disfrutar juntos y, sobre todo, para empezar a perder ese pequeño miedo que muchas veces aparece cuando hay una cámara delante.
No hace falta saber posar. De hecho, la idea es precisamente la contraria.
Durante la sesión buscamos fotografías naturales, paseamos, hablamos, nos reímos y dejamos que las cosas vayan sucediendo. Poco a poco la cámara pasa a un segundo plano y empiezan a aparecer esos gestos, miradas y formas de relacionaros que realmente hablan de vosotros.
Además, la sesión de preboda es una oportunidad estupenda para conocernos un poco más antes del día de la boda. Para mí también es importante descubrir cómo sois juntos y conseguir que, cuando llegue vuestro día, tenerme cerca con una cámara resulte completamente normal.
Podemos elegir un lugar que tenga algún significado para vosotros o simplemente buscar un entorno bonito en el que os sintáis cómodos. Campo, ciudad, playa, montaña… lo importante no es tanto dónde hacemos las fotografías como que el resultado se parezca a vosotros.
Sin grandes posados, sin forzar situaciones y sin necesidad de interpretar ningún papel.



