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UN AÑITO ENTRE MIMOSAS

Cumplir un año merece un recuerdo especial.

Para esta sesión de primer cumpleaños en estudio quisimos crear algo sencillo, luminoso y muy natural, aprovechando además uno de esos pequeños regalos que nos da cada época del año: las mimosas estaban en plena temporada y se convirtieron en parte de la sesión.

Su amarillo intenso llenó el estudio de luz y color, creando un escenario alegre y delicado para celebrar sus primeros doce meses de vida.

En las sesiones de un año me gusta que los niños sean los verdaderos protagonistas. Sin forzar demasiado, respetando sus tiempos y dejando espacio para que jueguen, descubran el decorado, se muevan y nos regalen sus expresiones más naturales.

Y es precisamente eso lo que hace que cada sesión sea diferente. A veces, incluso la estación en la que nos encontramos nos inspira y nos ayuda a crear fotografías que no podrían haberse hecho de la misma manera en otro momento.

Esta vez fueron las mimosas, sus pequeñas flores amarillas y una peque celebrando su primer año.

Un recuerdo de cómo era justo en ese momento: sus gestos, sus sonrisas, su curiosidad y esa etapa que pasa muchísimo más rápido de lo que parece.

Porque el primer cumpleaños solo ocurre una vez. 💛